jueves, 27 de mayo de 2010

TE DEUM - 25 de mayo de 2010

Nos hemos reunido en la Iglesia Catedral de Santa Fe de la Vera Cruz, para celebrar la liturgia de Acción de Gracias por un nuevo aniversario de nuestra Patria, su Bicentenario, en el tradicional Te Deum. Este hecho, en que autoridades y pueblo se reúnen para elevar juntos una oración, hace a la vida de una comunidad que ha nacido y crecido con su mirada y esperanza puesta en Dios: “Feliz el pueblo cuyo Dios es el Señor” (Sal. 32, 12).
La fe en Dios ha sido un principio de unión y de sabiduría en nuestra Patria, que la ha hecho un lugar de encuentro para “todos los hombres del mundo”. Por ello, la primera certeza social de la fe en Dios, es decirnos “todo hombre es mi hermano”. Dios no desplaza ni ocupa el lugar de nadie, pero sí ilumina y defiende el lugar de todos. La gloria de Dios es la dignidad del hombre. Cuando el hombre pierde conciencia de su trascendencia y de su relación con Dios, empobrece su horizonte porque se aparta de la fuente de la verdad.
Si bien vivimos con alegría y esperanza este comienzo del Bicentenario, no podemos dejar de pensar que hay muchas cosas que aún reclaman de todos una actitud nueva, que nos permita volver a mirarnos como hermanos para construir juntos una Patria en la que reine la verdad y la justicia, el amor y la solidaridad. Esta tarea que hoy nos desafía como Nación, debe traducirse en un compromiso que haga fecundo el don recibido de la Patria. La esperanza con la que debemos mirar el futuro, para no caer en una mera utopía sin raíces, tiene que alimentarse de valores y testimonios que vayan generando una sociedad creíble y confiable. Hemos perdido la confianza entre nosotros. La confianza necesita apoyarse en la presencia y testimonio del otro. Qué bueno que yo sea confiable para ustedes; que el dirigente político o social lo sea para los ciudadanos; que el funcionario lo sea para la comunidad.
Cuando buscamos el bien del hombre y queremos construir una sociedad justa, es necesario volver a aquello simple y profundo que es el mundo de los valores y la moral. El orden moral hace a la calidad de vida de una comunidad. Puede haber diversidad de opiniones entre nosotros, pero no diversidad de principios morales. Cuando el relativismo invade una cultura, quita certeza a los principios, justifica actitudes y nos hace extraños hablando el mismo idioma. Por ello, no fue un acto piadoso el de nuestros mayores el invocar “la protección de Dios fuente de toda razón y justicia”, sino de una profunda y sabia reflexión sobre el fundamento de la vida, más allá de la pertenencia a un credo religioso determinado.
Junto a la riqueza y potencialidades de nuestra Patria que debemos agradecer, marcaría dos realidades que muestran nuestra fragilidad como Nación. Me refiero al tema de la pobreza y al tema de la calidad institucional. Una mira a lo social, la otra a la política, ambas deben estar presentes en el camino del Bicentenario como una deuda que debemos asumir. En un mundo marcado por la rapidez y actualización del conocimiento, la pobreza lleva fatalmente a la marginalidad. Al que no se lo integra y participa de los bienes de la sociedad se lo margina, aunque no haya sido la intención. Cierto individualismo egoísta nos encierra y nos hace ajenos, no próximos a nuestro hermano. La marginalidad puede presentarse como un efecto no deseado, pero es una realidad que crece y engendra orfandad social. Frente a ello existen iniciativas solidarias de la comunidad, que tienen un alto valor testimonial y nos debe enorgullecer, pero no alcanzan. Es necesaria una acción del Estado a nivel de escala con políticas sostenidas que fortalezcan la familia, la educación, la salud y el trabajo. En esta tarea debe aparecer el testimonio de una clase dirigente capaz de plantear objetivos y prioridades comunes. Esto debe estar ajeno a todo rédito mezquino, y requiere grandes inversiones para revertir una realidad con características difíciles de manejar.
En segundo lugar la calidad institucional adquiere, en una sociedad organizada, el valor de una dimensión que hace tanto al nivel de vida de las personas, como al desarrollo de la Nación. La calidad institucional es el camino más seguro para lograr la amistad ciudadana y la inclusión social. Aquí ocupa un lugar destacado la política, como parte de la ética y al servicio del bien común. Ella es la mediación necesaria entre las ideas y la realidad. La falta de política, y de diálogo nos ha dejado heridas de tiempos de subversión y de represión, que aún debilitan y comprometen la unión nacional. No alcanza una justicia sin horizontes de reconciliación entre los argentinos. Esto es parte de nuestro déficit político. Se deben fortalecer, además, las instituciones de la República en su justa y necesaria independencia. La calidad institucional sabe promover un sólido federalismo, que nace de la justa autonomía de las Provincias y sus Municipios, y reclama la necesaria coparticipación de los recursos.
Pertenece a la calidad institucional mejorar el sistema político y la calidad de la democracia, para que no sea sólo formal, sino real y participativa. Es calidad institucional promover el paso de habitantes a ciudadanos. El habitante hace uso de la Nación, busca beneficios y sólo exige derechos. El ciudadano construye la Nación cumpliendo sus deberes. Un signo de calidad institucional es cuando la ejemplaridad de la política, y de los políticos, despierta en los jóvenes el interés por la cosa pública y el deseo de participar al servicio del bien común. La calidad institucional se manifiesta, también, cuando la justa ambición de poder reconoce en los límites constitucionales, la sabiduría de un espíritu republicano que nos hace libres en la obediencia a la ley.
Señor, al celebrar aquí en Santa Fe, cuna de nuestra Constitución Nacional el inicio del camino del Bicentenario de nuestra Patria, queremos renovar aquellos propósitos de: “constituir la unión nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa común, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia”. Te pedimos, Señor, que juntos como argentinos, podamos hacer de esta bendita tierra una Nación justa y solidaria, para que todos los hombres y mujeres encuentren en ella un hogar de amor, de fraternidad y de paz. Amén.

Mons. José María Arancedo Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

Noticia

INTERNOS DE LA UNIDAD PENITENCIARIA DE CORONDA ENTREGARON CESTOS A LA VECINAL GUADALUPE OESTE

Los canastos fueron fabricados en el taller de herrería de la cárcel de Coronda, que funciona bajo la órbita del Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias.







Internos de la Unidad Penitenciaria Nº 1, de la ciudad de Coronda, entregaron ayer los primeros 30 cestos porta residuos para frentes de viviendas, de un total de 200, a la Asociación Vecinal Guadalupe Oeste de la ciudad de Santa Fe.
Los canastos, que tendrán un costo de 35 pesos, fueron fabricados de acuerdo a los pliegos reglamentarios dispuestos por la municipalidad santafesina por personas privadas de su libertad que trabajan en el taller de herrería de la cárcel de Coronda y que funciona bajo la órbita del Instituto Autárquico de Industrias Penitenciarias (Iapip), dependiente de la Secretaría de Asuntos Penitenciarios del Ministerio de Seguridad de la provincia de Santa Fe.


Nota publicada por el portal del Gobierno de Santa Fe. Para ver nota completa, hacer click aquí


miércoles, 26 de mayo de 2010

DOCUMENTO

Hacia un Bicentenario en justicia y solidaridad
(2010-2016)

Documento de los obispos al término la 96ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Argentina(Pilar, 14 de noviembre de 2008)





1. Los Obispos de la Argentina, nos dirigimos a todos nuestros hermanos que habitan esta bendita tierra. Les escribimos desde nuestra fe como discípulos y misioneros de Jesucristo, «rostro humano de Dios y rostro divino del hombre» (1), porque «la misión del anuncio de la Buena Nueva de Jesucristo tiene una destinación universal. Su mandato de caridad abraza todas las dimensiones de la existencia, todas las personas, todos los ambientes y todos los pueblos. Nada de lo humano le puede resultar extraño. La Iglesia sabe, por revelación de Dios y por la experiencia de la fe, que Jesucristo es la respuesta total, sobreabun­dante y satisfactoria a las preguntas humanas sobre la verdad, el sentido de la vida y de la realidad, la felicidad, la justicia y la belleza. Son las inquietudes que están arraigadas en el corazón de toda persona y que laten en lo más humano de la cultura de los pueblos. Por eso, todo signo auténtico de verdad, bien y belleza en la aventura humana viene de Dios y clama por Dios».(2)






Para leer el documento completo click aquí

jueves, 20 de mayo de 2010

Nota publicada en El Litoral

Sábado 08 de mayo de 2010 - DIARIO EL LITORAL - Área Metropolitana

Una original experiencia en la cárcel

Un taller de tatuaje deja huellas
en los internos de Las Flores

Germán Mangold es tatuador y está preso. Movido por su preocupación por las enfermedades infecto-contagiosas, logró un espacio para hacer lo que más le gusta de manera profesional.

Su tono de voz es pausado. Es difícil creer que en la cárcel se pueda estar tranquilo, pero Germán lo está. “En el taller encontré mi mundo acá dentro”, afirma Mangold, interno de Las Flores desde hace tres años.
El tatuaje es una de sus pasiones y, llevado por esa garra y la preocupación por la proliferación de enfermedades infecto-contagiosas, logró algo inédito en nuestro país: montar un taller de tattoo dentro de un penal.
“El tatuaje tumbero es un tatuaje mal hecho. Agarran un secador de piso, lo prenden fuego y con eso se tatúan. O usan las maquinitas tatuadoras tumberas, que tienen un motorcito y una lapicera con una aguja en la punta, y son compartidas por varios internos. Imaginate la de infecciones y heridas que hay. No quería que la gente siguiera lastimándose”, asegura Mangold.
La idea de Germán se pudo concretar gracias a la ayuda de Fernando Dimiryi, psicólogo del penal. “Cuando vino con la propuesta del taller, fue como caído del cielo”. Juntos trabajaron en el proyecto y, en la búsqueda de antecedentes, se encontraron con que no existe una iniciativa similar en ningún otro país. “Somos pioneros en el mundo. Hay un solo lugar en el que dejan entrar tatuadores civiles una vez al mes, pero un taller como éste no existe”, dice Germán con su tono de voz calmo, en el que se cuela una pizca de orgullo.




Trabajo diario
El taller se autogestiona: se cobra $ 30 cada tatuaje y con ese dinero se repone el material, provisto por Jorge González. Mangold pasa 12 horas dibujando, tatuando y enseñándole el oficio a otros internos.
Cada tatuaje le insume unas cinco horas porque “piden dibujos grandes y con colores”. La demanda es altísima. “Debemos ser 500 internos y todos se quieren tatuar”, cuenta.
¿Cómo funciona el taller? “Se hace una lista con los que se quieren tatuar y se la pasan al bioquímico, que les hace los análisis necesarios. Cuando están autorizados, me pasan la lista. El tema es que son muchos y no llego con todos, por eso estamos viendo que haya más pibes aprendiendo”, detalla Germán. Cerca de 300 presos ya pasaron por su taller y esto ayudó a “disminuir muchísimo el tatuaje tumbero”.




Reinserción
Mangold asegura que este espacio persigue tres objetivos: capacitación laboral para que salgan de la cárcel sabiendo un oficio; disminución de la proliferación de enfermedades infecto-contagiosas; y reinserción social.
Finalmente, Germán se muestra optimista respecto al futuro: “En septiembre voy a abrir mi local de tattoo en Aristóbulo del Valle. A partir del 24 de diciembre voy a tener permiso laboral. Hasta ese momento mi hermana -que coloca piercings- y Jorge González -que me provee todas las semanas- me van a dar una mano. En mayo de 2012, me dan la condicional”.



Contra el sida
El taller de tatuaje de la cárcel de Las Flores se inauguró el 1º de diciembre de 2008 porque es el Día Internacional de la Lucha Contra el Sida.

Convención
El 20 y 21 de abril se realizó la primera convención de tatuadores en Santa Fe y la primera en una cárcel. Organizada por Germán Mangold, la terapista ocupacional Natalia Peresín, el apoyo de Germán Dimiryi y la colaboración de Jorge González y Tomás Overti de Flow Tattoo (quienes donaron los materiales), la convención reunió a 15 tatuadores de Santa Fe y Rosario. Se desarrolló en las instalaciones de las dos escuelas que funcionan dentro del penal: el Eempa Nº 1316 y la Primaria para Adultos Nº 2001.




/// el dato
Cultura tumbera
El tatuaje forma parte de la cultura carcelaria. Germán detalla que los más comunes son “los cinco puntos”, que representan a un policía cercado por cuatro delincuentes; “la daga y la víbora”, que significan “muerte a la policía”; “la lágrima”, que se la tatúan aquéllos que han perdido un familiar; y también las palabras “madre”, “padre” o “hermano”.
Muchos internos le piden que “tape” los tatuajes mal hechos. “Eso es bastante difícil porque en esos casos no se puede elegir un diseño de antemano, sino que hay que ver qué es lo que hay que tapar”. En otros casos, Germán dibuja lo que le piden o baja diseños por Internet. “Hace 10 años que tatúo; aprendí gracias a mi amigo Capocha. El tatuaje es mano y práctica. Empecé tatuándome a mí mismo y después uno evoluciona”, asegura.



Nueva sección


Tenemos una nueva sección en nuestro blog llamada SERVICIOS, donde podés encontrar los distintos lugares a los que asisten los voluntarios de nuestra pastoral (con la dirección, días de visita y horarios).

No dejes de visitarla !!!

Para verla, hacé click aquí o ingresá por la columna de la derecha

martes, 18 de mayo de 2010

RETIRO DE VOLUNTARIOS

¡LA PAZ ESTÉ CON USTEDES!

El 8 de mayo pasado, en Las Guanelianas, los voluntarios de la Pastoral Penitenciaria de Santa Fe realizaron un retiro, donde compartieron la reflexión de cada uno.

La Lectura que los guió fue: Juan 20, 19-23

“ Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: ¡la paz esté con Ustedes! mientras decía esto, les mostró sus manos y su constado. Los discípulos se llenaron de alegría, cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: “¡La paz esté con ustedes!” Como el Padre me envío a mi, yo también los envío a ustedes”. Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: “Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.”






















lunes, 3 de mayo de 2010